Bésame, dice

Bebo una pinta de rubia en el Molly. Me llama Little Eva. Estoy en el Pablu’s, dice, deberías venir, dice. Está borracha. Ven, insiste. Cuelgo. El Pablu’s me pilla cerca así que apuro la pinta y voy para allá. Cruzo Fuencarral. Cruzo Sagasta. Estoy en Luchana. El Pablu’s está oscuro y vacío. Little Eva se sostiene en un taburete junto a la barra. Me acerco a ella. Huele a Four Roses. Me besa en los labios. ¿Puedo hacerte una pregunta?, dice. Claro, digo y pienso que no me ha prestado atención. Así que espero la pregunta frente a ella, iluminados tenuemente por la luz azul. Little Eva juguetea con sus dedos, como si nadie estuviese pendiente de ella. ¿Crees que tengo calidad literaria suficiente como para publicar una novela?, me pregunta. Creo que esta relación excéntrica solo me ha otorgado el privilegio de ser el único al que deja leer sus escritos. Pero no sé cómo calificarlos. Su escritura es caótica. Una amalgama de instantes, de párrafos inconexos. Pero no soy un experto, no tengo la capacidad de medir la calidad de las cosas. Pero los escritos tediosos de Little Eva me provocan una atracción irracional e incontrolable, como cuando uno se obceca en el pensamiento de la muerte y esa idea bulle en su cerebro como un virus que lo contamina todo de un bellísimo sinsentido. Sí, ya lo creo, contesto, no soy un experto, pero ya sabes que tus escritos me gustan mucho. Creo que podrás publicar tu novela, continúo, y yo seré el primero que la compre, contesto. ¿Quieres decir que  <<lágrimas>>  que <<lágrimas>> comprarías la novela sólo por eso? << lágrimas>>. Luego saca una bolsa transparente. Y luego saca un papel de liar. Extiende el cristal sobre el papel y lo dobla y lo comprime y lo aprieta fuerte con los dedos y se lo lleva a la boca y se lo traga. Luego bebe de un trago lo que queda del Four Roses. Me pone mal del estómago, ¿sabes?, dice. Creo que debería llevarte a casa, digo. Tiendo a Little Eva sobre la cama. Ella se sujeta la cabeza con la mano. Tiene los ojos cerrados. La miro desde arriba. Cruza las piernas. Me excitan las curvas que forman sus muslos y que esconden su coño. He mojado el calzoncillo. Ven, dice, ponte aquí, a mi lado, dice, túmbate. Me besa. Quítate la ropa, dice. Trato de colocarla en una buena posición sobre la cama. Puedo ver la humedad de su coño en la tela de las bragas. Me empapa los dedos. Me besa. Se rompe. No es la primera vez. Año 2000, nos conocemos, primer curso de carrera, graduación de Little Eva. Año 2003, fiesta de cumpleaños de Little Eva. Año 2003, después de separarse de su primer marido. Año 2003 fin de año en casa de papá. Año 2004, Arty la deja. Año 2004, Alex la deja. Año 2004, Pol la deja. Año 2004, Patrick la deja. Año 2007, concierto de Wilco. Año 2007, Angela la deja. Año 2007, concierto de Artic Monkeys. Little Eva echa la cabeza hacia atrás. Su cuerpo está rígido. Las sábanas frías. Por fin se ha dormido, así que cierro la puerta y me marcho de su casa.

 

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